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Adios a Miguel Delibes

por Fernando Andrés Última modificación 13/03/2010 14:06

Poco podemos decir cuando se marcha un hombre de sabia lengua y mejor escritura. Recuerdo el agradable rato de "Cinco horas con Mario". Poco puedo añadir a quienes más sabiamente que yo le homenajean. adios para siempre: Nos queda su obra

Adios a Miguel Delibes

Adios Miguel Delibes

Un hombre de verdad


Escribe Emilio LLedó
: Miguel Delibes pertenece a la casta de los hombres de verdad. No deja de ser un consuelo ante tantos personajillos vacíos y ambiciosos que, a veces, pretenden confundirse con ellos. Pero no pueden.

 

La vida del Maestro triste

 

Vivió sus últimos años «resignadamente». Él mismo lo dijo al cumplir 87: «Soporto los días, uno tras otro, todos iguales. No deseo más tiempo. Doy mi vida por vivida». Una confesión que eriza la piel a sus fieles. Ahora este genio de la literatura les ha dejado huérfanos. ¿Fue feliz? «No existe la felicidad. A lo largo de la vida hay briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jabón. Yo soy triste», respondió en su día.Hacemos un recordatorio de su vida en fotos

. os remitimos a este reportaje, breve pero bueno, que publica El Mundo.

 

Las obsesiones de un ecologista adelantado.

 

Su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, en 1975, fue una oda a su principal pasión: la naturaleza. Este «ecologista adelantado», tal y como lo definió la que fuera ministra de Cultura Carmen Alborch, mostró siempre su preocupación ante el progreso, no porque éste sea negativo en sí mismo, sino debido a que en la gran mayoría de los casos se sustenta en la aniquilación de la naturaleza.

 

 Se fue el alma literaria de Castilla

 

"Los amigos me dicen con la mejor voluntad: que conserve usted la cabeza muchos años. ¿Qué cabeza? ¿La mía, la del viejo Eloy, la del señor Cayo, la de Pacífico Pérez, la de Menchu Sotillo? ¿Qué cabeza es la que debo conservar? Antes que a conservar la cabeza muchos años, a lo que debo aspirar ahora es a conservar la cabeza suficiente para darme cuenta de que estoy perdiendo la cabeza.

Hace una década, tras superar un cáncer, el escritor más andariego de la meseta se encerró en casa a leer los periódicos y ver ciclismo y tenis por televisión. Ni siquiera acudía ya a la Academia a defender la permanencia en el diccionario de algún nombre de pájaro. Como escibe en El pais Javier Rodriguez Marcos: Desde ayer, la grajilla, el cuco y el cárabo tienen un defensor menos.

 

Mi tiempo está vacío, nada hay en mi cabeza que valga la pena (entrevista).

 

 Entrevista que le realizó Natalia Figueroa y que vuelve a publicar hoy el diario La Razón

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