La integración de las personas mayores en el medio urbano
Como vecino de Miraflores, que me considero, aunque viva fuera por cuestiones laborales, me preocupa bastante la ligereza con la que se realizan determinados juicios de valor en referencia al colectivo de mayores de nuestro pueblo, y es que con bastante frecuencia escucho a muchos vecinos, automovilistas y peatones, quejarse de la invasión que hacen de la calzada nuestros mayores, sobre todo en el tramo que va de la Residencia de Mayores hacia el centro del pueblo por la carretera de Bustarviejo, y digo quejarse, pues es bien sabido que muchas veces los comentarios pueden rayar en el insulto, el menosprecio y otro tipo de actitudes negativas y sin sentido, que a muchos parecen complacer y que normalmente se asienten por los vecinos que las escuchan y apoyan con sus respuestas, esto sin que nadie se pare un momento a pensar por que suceden estos hechos y cual e s el motivo de que nuestros mayores tengan que invadir la calzada por necesidad, ante la gran cantidad de obstáculos que tienen que sortear y el lamentable estado en el que se encuentran los viales por los que tienen que transitar las personas afectadas, así que tendríamos que empezar a mirar hacía nuestras autoridades municipales como responsables del estado lamentable en el que se encuentran dichos espacios de transito, y no inculpar a las personas mayores las cuales son victimas de la irresponsabilidad de nuestras autoridades.
En este sentido tenemos que recordar, que los Poderes Públicos son los garantes de la integración de todas las personas con algún tipo de limitación, y en este ámbito las distintas Administraciones Públicas han ido regulando todo lo concerniente a la eliminación de barreras arquitectónicas, (curiosamente la Comunidad de Madrid es la única en el Estado Español que no tiene desarrollada reglamentariamente esta materia, dándose el caso de que sí existe la norma que lo sustenta, pues en el año 1993 se aprobó la Ley 8/1993 de Promoción de la Accesibilidad y Supresión de Barreras Arquitectónicas, pero como se ha dicho sin desarrollo, habría que preguntarse ¿por qué?) con el fin de garantizar el libre acceso al medio que nos rodea de todas las personas que de alguna manera tienen limitadas sus capacidades, habría que recordar que se entiende por barrera arquitectónica todo impedimento, traba u obstáculo físico que dificulte o impida la libertad física o sensorial de las personas físicas.
El otro aspecto a tratar es la visión que tenemos de nuestros mayores, a los cuales se les trata de forma despectiva, sin tener en cuentas sus limitaciones físicas, psíquicas y sociales, lo que les convierte en un grupo social muy vulnerable y escasamente atendido en sus necesidades; así sin entrar en la problemática psíco-social, y centrándonos solo en lo referente a sus carencias con relación a su movilidad, accesibilidad e integración en el medio urbano, debemos de hacernos conscientes de las limitaciones que tienen los mismos, con grandes carencias motrices, auditivas o visuales, que convierten la actividad de un simple paseo en un gran reto de superación personal, pues las mas simples actividades como andar por el pueblo y desenvolverse en sus tareas cotidianas se convierten en serios inconvenientes, que alteran y complican considerablemente su rutina debido a la limitaciones físicas que padecen, y no solo ello, sino también para los niños y otros adultos con discapacidades, o sea todo aquel que no responda al ideal de joven sano, para el que parecen estar concebidos los espacios urbanos en general.
Como conciudadanos, amigos y familiares de nuestros mayores, debemos de exigir a las autoridades competentes que se garantice que lo mismos envejezcan en las mejores condiciones, con el fin de que esta etapa del ciclo vital del Ser Humano, sea rica, productiva e integrada en la sociedad garantizándose todos sus derechos, los cuales están recogidos en infinitud de normas, desde nuestra
Constitución a las emanadas de cualquier entidad local en materia de Servicios Sociales, pero que al parecer a todos se nos olvida que existen, por ello debemos de asegurarnos de que nuestros vecinos mayores, envejezcan con las mayores garantías de integración social , respetándose el principio básico que tienen a ser tenidos en cuenta como ciudadanos y ciudadanas con los mismos derechos y deberes que el resto; por este motivo es que hay que luchar por un pueblo sin barreras arquitectónicas y sociales, que permita la integración y accesibilidad en los espacios públicos de las personas con cualquier tipo de discapacidad; para lo cual debemos de exigir a nuestros representantes locales, y especialmente al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Miraflores que apliquen el punto 1 del Art. 4 de la Ley 8/1993 que dice:
“La planificación y la urbanización de las vías públicas,
de los parques y de los demás espacios de usó público se
efectuarán de forma que resulten accesibles para todas las
personas y, especialmente, para las que estén en situación
de limitación o con movilidad reducida”.
Aprovechando el magnifico espacio que ofrece el Portal de Vecinos de Miraflores, y con el objeto de que algunos vecinos de nuestro pueblo cambien la visión que tienen de las personas mayores, me gustaría proponer una iniciativa similar a la propuesta por la Secretaría de Derechos Humanos en el año 2006, al recordarse el Día Mundial del Bastón Blanco, mediante la cual se invito a las personas a completar un circuito plagado de obstáculos reales en la vida de un no vidente, con el fin de concienciar a los ciudadanos de los problemas de accesibilidad que tienen en su vida diaria; así que les propongo que acompañen a una persona mayor en el trayecto que tienen que realizar desde la residencia hasta el centro del pueblo, o en cualquier otra dirección, simplemente acompáñenle en su paseo, y observen los inconvenientes con lo que se puede encontrar, les aseguro que nuestra visión sobre ellos cambiará.
No obstante yo les quiero relatar mi experiencia, al acompañar a mi madre en su paseo diario, siempre que el tiempo lo permite, el cual he ido documentando con varias fotografías que se han incluido en este articulo; así, el primer inconveniente con el que se encuentra cualquier usuario de la Residencia de Mayores, es el acceso a la misma que tiene un considerable desnivel, el cual no es el adecuado para la movilidad de estas personas, sobre todo si utilizan algún tipo de ayuda para desplazarse (sillas de ruedas, andadores, muletas, etc.) lo que supone una limitación seria para acceder al exterior y poder desplazarse simplemente al parque que tienen en frente, el cual no estaría mal que se dotase con el mobiliario urbano adecuado para las actividades de nuestros mayores (juegos rehabilitadores y ocupacionales adaptados a sus necesidades); una vez que salvamos el obstáculo de la rampa, crucemos los dedos para que nadie haya aparcado su vehículo en la misma puerta impidiendo la entrada y salida de los usuarios, lo que conlleva el tener que bordear el vehículo con el peligro que esto supone para muchos de ellos, por cierto que cuando se quejan los usuarios de este hecho, muchas veces la respuesta es de que ya está el fulanito o la menganita de turno protestando, “sin razón”.
Una vez que accedemos a la calle, tenemos dos opciones o giramos a la derecha por el acerado de apenas 60 cm. de ancho y con bastantes altibajos, hasta llegar a un paso sobreelevado “trampa” el cual tiene una hendidura de unos 10 ó 15 cm. de ancho por la profundidad de la calzada, sin rejilla protectora pero eso sí en este tiempo lleno de hojas mullidas, para que cuando alguien apoye el bastón pueda caer al suelo sin remedio (pues tenemos que recordar las limitaciones visuales que tienen los mayores), esto mismo sucede con la gran mayoría de los sobreelevados que hay en todas las calzadas ¿dónde están las rejillas?, la segunda opción es cruzar la calle indebidamente (pues no existe ningún paso de peatones) hacia una acera inexistente y llena de obstáculos que la convierten en impracticable, bien por las enredaderas de los chalets que nunca son recortadas o por lo múltiples coches aparcados sobre el acerado impidiendo el acceso a todo el mundo, por lo cual el único lugar para caminar es por la calzada hasta llegar al siguiente sobreelevado “trampa” para cruzar al otro lado de la calle, en donde nos vamos a encontrar en un tramo de unos doscientos metros una magnifica pista de obstáculos, para que las fuerzas especiales puedan entrenar (rampas, piedras, losetas levantadas, losetas inexistentes, estrechamiento del acerado por mobiliario urbano puesto inadecuadamente, objetos punzantes por si alguien se cae para que pueda resultar herido, etc.) un autentico despropósito.
Tenemos la opción de ir por la otra acera, a la cual accedemos tras un paseo por la calzada, pues tenemos que recordar que los vehículos están aparcados sobre el acerado, que es su estado natural, y después de sortear el obstáculo correspondiente de la esquina, por la calzada, llegamos al sobreelevado “trampa” que cruzamos con precaución hasta llegar a la calle que desemboca a la ctra. de Bustarviejo, la cual no tiene ningún paso de peatones, pero si un gran desnivel que impide el que cualquier persona que tenga su movilidad reducida y que tenga que utilizar bastones o sillas de ruedas, tenga que ir por la calzada (carretera de Bustarviejo) hasta el otro lado de la calle, motivo este por el que no se cruza la carretera por el sitio correspondiente, al fin y al cabo siempre hay que ir por la calzada; aparte de encontrarse también con las rejillas del alcantarillado entre dicho vial y las calles que desembocan en el mismo, autenticas trampas para los bastones.
Podríamos seguir documentando distintos itinerarios, con recorridos de aventura realmente interesantes, pero creo que con los accesos a la Residencia es suficiente como ejemplo del problema que tienen nuestros mayores, ahora si, estaría bien que nuestras autoridades municipales tomaran nota de ello, y aprovechando los Fondos Estatales para Inversión Local que el Gobierno Central está destinando con carácter de urgencia para corregir los efectos de la crisis, parte de estos se utilizaran para empezar a corregir las deficiencias existentes en las vías públicas, parques y demás espacios de uso público, con el fin de adecuar, adaptar y dotarlos de los elementos necesarios que permitan la accesibilidad de los mayores a ese bien tan importante para ellos como es el disfrute de las calles y los espacios por los que se han desenvuelto sin problemas hasta hace muy poco tiempo; y que por el contrario no se proponga el que se impida la salida de los usuarios de la Residencia, para así evitar el que se produzcan accidentes, como he escuchado en alguna ocasión; lo cual me imagino que es una medida preventiva para evitar futuras demandas por los afectados, pues hay que recordar, que a nuestra corporación se la podría pedir las indemnizaciones correspondientes por responsabilidad patrimonial, en caso de sufrir un accidente por culpa del deterioro y falta de mantenimiento de los itinerarios peatonales públicos.
Para finalizar este breve trabajo, tan solo recordar la necesidad de escuchar a las personas mayores cuando se quejan de algo, y prestarles la atención que se merecen, pues en la gran mayoría de los casos tienen toda la razón del mundo sobre sus quejas, y son muchos los inconvenientes que tienen que sufrir como para que también les culpabilicemos de ser mayores, de no poder disfrutar de la libertad de andar por su pueblo; en este sentido cuando uno habla con ellos se da cuenta de que son personas responsables que no van andando por las calzadas de forma imprudente, sino por necesidad, por falta de mantenimiento de sus itinerarios, son personas que se conocen cada bache, cada desperfecto que existe en el pavimento que les impide caminar por donde debieran; por lo tanto, cuando veamos a uno de nuestros mayores caminando por la calzada en lugar del acerado, prestemos atención a los inconvenientes que puedan existir, y en lugar de molestarnos con ellos, exijamos a los responsables municipales que de una vez por todas arreglen las aceras, las conviertan en espacios transitables, y recordemos que todos vamos en el tiempo a padecer los mismos problemas, España es un país con un alto índice de envejecimiento de la población, y ya es hora de que se tenga en cuenta a este colectivo de una forma seria y responsable.
Diciembre de 2008
Carlos Perea Altozano
(Educador Social)

